33 años. Madre de familia, hija devota y amiga incondicional. Hoy necesita de nosotros.
"Desde hace algunos años tengo la dicha de contar con una amistad que ha iluminado mi vida y la de muchas personas con su alegría, generosidad y noble corazón. Esa persona es mi querida amiga Elizabeth."
A sus 33 años, Elizabeth enfrenta uno de los mayores desafíos de su vida. Más allá de cualquier diagnóstico, lo que más me duele es verla enfrentar la posibilidad de que uno de sus más grandes sueños pueda verse amenazado: el sueño de convertirse en madre.
Elizabeth vive en Venezuela y es el principal sostén de su hogar. Durante los últimos años ha dedicado gran parte de su vida a cuidar de su mamá, Ilda, quien ha sufrido dos accidentes cerebrovasculares (ACV). Con amor, valentía y una fortaleza admirable, ha asumido gastos médicos, tratamientos y cada necesidad que ha surgido en el camino, siempre poniendo el bienestar de su familia por encima del suyo.
Después de tantos años cuidando de los demás, es Elizabeth quien necesita que cuidemos de ella.
Elizabeth junto a quienes más ama
Tras varios meses sufriendo fuertes dolores pélvicos y menstruales, además de episodios de desmayo, decidió acudir a consulta médica para encontrar respuestas. Luego de varios estudios, incluyendo una tomografía con contraste, los médicos encontraron una lesión abdomino-pélvica predominantemente quística de aproximadamente 14 x 8 centímetros, asociada al ovario izquierdo.
Debido al tamaño de la lesión y a sus características, los especialistas han recomendado una cirugía urgente y altamente especializada.
Imagen referencial
Intervención delicada con múltiples especialistas: ginecóloga, cirujano general, ginecólogo oncólogo y patólogo.
Biopsia congelada durante el procedimiento para obtener respuestas inmediatas.
Resultados clave para definir el mejor tratamiento y, si es posible, preservar su sueño de ser madre.
Además del miedo y la incertidumbre propios de una situación como esta, Elizabeth enfrenta la preocupación de no contar con los recursos suficientes para cubrir los gastos de la cirugía, los especialistas, los estudios médicos y el proceso de recuperación que vendrá después.
Por eso hoy acudimos a ustedes con humildad y esperanza.
Cubre honorarios médicos, quirófano y equipo especializado.
Tomografías, biopsias congeladas y análisis de patología.
Medicamentos, consultas de control y apoyo durante su recuperación.
Cada aporte, sin importar su monto, nos ayudará a acercarla al tratamiento que necesita. Y si no puedes colaborar económicamente, compartir su historia también será una forma invaluable de ayudarnos.
Quienes conocemos a Elizabeth sabemos que es una mujer extraordinaria: una hija devota, una amiga incondicional y una persona que siempre ha estado presente cuando alguien la ha necesitado. Ahora somos nosotros quienes tenemos la oportunidad de estar para ella.
La vida ha puesto frente a Elizabeth una prueba que jamás imaginó tener que enfrentar, pero no queremos que la enfrente sola.
Gracias por leer su historia, por compartirla y por cualquier ayuda que puedas brindar. Cada gesto de solidaridad será una muestra de esperanza.